Siempre
tuve cierto respeto por el mar . Pero un respeto equilibrado, suficiente para
dejarme ingresar en el agua en cada visita a la playa que hago cuando el clima
es apropiado. Me encanta disfrutar de la adrenalina que genera correr mar
adentro tratando de evitar que las olas rompan en mi hasta alcanzar el momento
en que el envión de regreso me lleva con suavidad. O tomar coraje y meterme en
la ola cuando está a mismo lta y ya por estallar. Lo
pienso y se me pone la piel de gallina. Esa sensación de terror y disfrute al tiempo es extraña. Y lo interesante es que pude recordarla hace unos días
con un sueño o pesadilla que tuve. Todavía estoy tratando de interpretar su sentido.
Estoy
con amigos que no reconozco, pero voces se dirigen a mi, me llaman, dale
animate! El lugar parece cerrado, como una especie de estudio de grabación con
decorados. Pero cuando me paro en el centro de la escena veo el glaciar. Imponente. Y de pronto estoy en el
medio del agua, parada sobre un iceberg, presenciando la pared de un glaciar
que esta por retroceder. La caída va a generar una ola cuyo tamaño es
impensable. Y están, estamos los valientes, esperando que esto suceda, porque
el agua cristalina y el efecto de remontar la ola tienen un valor
indescriptible. Y la espera es angustiante. Qué va a
pasar? Nunca estuve ahí, ni escuché sobre esta experiencia. La ola finalmente
llega y es espectacular, pero inofensiva, porque no es la que estamos esperando.
Tenemos que seguir quedándonos allí, hasta que suceda lo esperado. Qué tiene que pasar? Yo no aguanto más. Me quiero ir. El miedo me vence y
de pronto me veo subiendo por unos toboganes inflables*. Y sigo subiendo hasta
que de pronto empiezo a ver que viene el agua cristalina que tanto esperábamos, con mucha fuerza y me aterroriza. Ahora me siento en las Cataratas
del Iguazú. Voy contra el agua y luego me dejo llevar. Caigo por el tobogán y
quiero irme de allí, pero me encuentro en un loop. Tengo que volver a subir el
tobogán. El lugar está cerrado, no veo cielo, vuelve a venir el agua. Trato de
volver al lugar inicial donde veía el glaciar, ya que era relajante. Veo gente
que no reconozco, algunos caídos por el efecto de la inmensa marea. Ya es de noche pero no logro salir de alli.
Mi sueño
se corta aqui y el recuerdo tarda en hacerse presente. Hago un esfuerzo por
recordarlo. Hace tiempo que no tengo sueños, dormida. Despierta los tengo,
aunque no tienen la fuerza que necesito para llevarlos adelante. Quiero más
sueños como este. Que me sacudan,
que me ayuden a reflexionar. Que me dejen pensando y si es posible, me
movilicen a realizar alguno de mis otros sueños.
A la
prochaine!
*mi hijo tuvo un cumpleaños con un inflable así para waterslide la semana pasada
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