Wednesday, October 13, 2010

Removiendo, buscando, encontrando

Hace ya un tiempo que Facebook ha generado un shock en su capacidad de reencontrar gente. Y esa no es su única virtud en nuestra imperiosa necesidad de estar conectados, de ser notados. En mi caso generó una actitud inesperada. Por lo menos para mi. Creo que en estos últimos años de ocupaciones varias (sobre todo como madre de 3 hijos), me olvidé un poco de quien era yo. Sobre todo de cómo impactaron en mi vida dos viajes que tuve oportunidad de hacer a los 18 años. 


En uno de estos reencuentros del facebook, recordé una carpeta llena de cartas que había acumulado en los 90s cuando el e-mail no se conocía. Las cartas eran de amigos que hice cuando fui a estudiar inglés a New Haven, USA y de cuando viajé a conocer Israel con un grupo de chicos argentinos que apenas conocía, a través del plan Tapuz. 


Ayer con avidez leí y releía las cartas de estos amigos. Hasta tenía entre ellas, cartas de mi adorada abuela y de mi papá que ya no están físicamente conmigo. Y de pronto, estaba poniendo los nombres de algunos en facebook, tratando de rastrear sus vidas, después de casi 20 años de haberlos conocido. Los e-mails han sido excelentes reemplazos de las cartas en términos de eficiencia comunicativa y dinamismo. Sin embargo, la nostalgia del papel borroneado por el paso del tiempo, la personalidad impuesta en los trazos de quien escribe y sobre todo la posibilidad de apreciar nuestro pasado con los 5 sentidos es invalorable. No dejemos de escribir a mano y enviar por correo convencional esas cartas importantes que dejarán un rastro de nuestra historia. Nuestros hijos no deberían perderse esta posibilidad de redescubrirse a futuro.


À la prochaine!







No comments:

Post a Comment